
¿Por qué debería dejar de usar esas antiguas lámparas de calor para baños y optar por calentadores infrarrojos con certificación IP65?
Seamos honestos: esas lámparas antiguas son realmente inútiles. En realidad, no son más que bombillas que se calientan, y no están diseñadas para funcionar en un lugar como el baño, donde siempre hay vapor.
Si alguna vez ha ocurrido que una de estas lámparas se dañe justo en medio del mes de enero, sabe perfectamente cómo funciona todo: el vapor entra en la carcasa de la lámpara, daña los contactos eléctricos y, ¡pum!, se produce un cortocircuito. Este ciclo se repite cada invierno.
Por eso hemos comenzado a recomendar el uso de calentadores infrarrojos con certificación IP65. Estos dispositivos sí están diseñados para funcionar en ese tipo de entornos.
¿Qué significa realmente “IP65” para su ducha?
No necesita ser ingeniero para entenderlo. IP65 significa simplemente que el dispositivo está bien sellado. No entra polvo, ni tampoco agua, incluso si esta llega desde diferentes ángulos.
En un baño, el verdadero enemigo no es el agua, sino el vapor. El vapor se acumula dentro de las partes eléctricas y las destruye. Utilizamos juntas resistentes y conexiones impermeables para que la humedad no llegue nunca a los cables eléctricos. Esto significa que no tendrá que reemplazar el calentador cada doce meses.
La sensación que brindan los calentadores infrarrojos vs. los que solo calientan el aire
Los calentadores comunes intentan calentar el aire de la habitación. Pero si su baño tiene corrientes de aire o ventanas que no están bien cerradas, ese calor simplemente se escapa. Usted se queda en una habitación fría, aunque el techo esté caliente.
Los calentadores infrarrojos son diferentes. No se preocupan por el aire. Emiten radiación que afecta directamente la piel. Es instantáneo.
Utilizamos tubos de cuarzo de alta calidad que alcanzan su temperatura máxima en segundos. No necesita esperar diez minutos para que la habitación se caliente. Solo tiene que encender el aparato y sentir el calor de inmediato. Además, estos dispositivos son más pequeños, por lo que no ocupan todo el espacio del techo.
Un consejo sobre la instalación
Aquí está el detalle importante: no basta con cambiar los cables y listo. Estos dispositivos consumen mucha más energía que una simple bombilla. Debe asegurarse de que el grosor de los cables sea suficiente para soportar esa carga. Si los cables son demasiado delgados, habrá una caída de voltaje y los elementos del calentador no se calentarán lo suficiente. Es un detalle pequeño, pero marca la diferencia entre un baño tibio y uno completamente frío.
Lo mejor de todo es que, una vez instalado, ya no hay nada más que hacer. No hay filtros que cambiar, ni ventiladores que limpiar, ni polvo que obstruya el funcionamiento del aparato. Simplemente funciona.