
En la línea de moldeo por soplado, un calentamiento irregular de las preformas afecta negativamente la productividad y aumenta los desechos. Cuando el túnel de calentamiento no puede mantener la temperatura estable, se producen espesores inconstantes en las paredes de las botellas, además de un desperdicio de energía. La solución está en los emisores de calor.
Lo que es importante desde el punto de vista técnico
Se utilizan lámparas infrarrojas llenas de gas inerte, diseñadas específicamente para el moldeo por soplado de PET. Dentro de estas lámparas hay un tubo de cuarzo de alta pureza, lleno con una mezcla de gases inertes. Estos emisores de halógeno de onda corta funcionan rápidamente y mantienen el espectro de luz bajo control.
Las especificaciones típicas son: 2400–3000 W, 230 V, longitud del arco de 150–180 mm, base R7s. El gas inerte mantiene estable al filamento, reduce las zonas calientes y prolonga la vida útil de la lámpara en comparación con las lámparas llenas de aire. La luz emitida pertenece a la banda del infrarrojo cercano, que es absorbida eficientemente por el PET. Esto permite calentar las preformas de manera rápida y uniforme, sin dañar su cuello.
Por qué funciona en la práctica
Estas lámparas están diseñadas para adaptarse fácilmente a los túneles de calentamiento estándar de las máquinas de moldeo por soplado de marcas como Sidel, Krones, SIPA, Husky, SACMI y Nissei ASB. Su diseño permite un montaje directo, sin necesidad de modificar la geometría del túnel o los cables eléctricos.
En la práctica, se logra un retorno más rápido a la temperatura deseada después del arranque, una distribución más uniforme de la temperatura en las preformas y un peso más constante en las botellas. El consumo de energía disminuye, ya que los emisores de calor se encienden solo cuando es necesario. La vida útil de la lámpara supera las 5,000 horas, con un mínimo de degradación en la intensidad de la luz. Así, se gasta menos tiempo en mantenimiento y más tiempo en producción.
Los detalles que determinan el éxito
La instalación es sencilla, pero la alineación es fundamental. La lámpara debe estar paralela al camino de las preformas y adaptarse a la geometría del reflector; de lo contrario, se producirán zonas calientes y frías. Es necesario verificar la tensión y las tolerancias en el bloque de terminales, así como el estado del reflector. Un reflector dañado u oxidado dispersa la energía y reduce la eficiencia de la lámpara. Hay que mantener la lámpara alejada de las tuberías de refrigeración y protegerla de las corrientes de aire que causan fluctuaciones térmicas. Trate el cuarzo como un componente delicado, y funcionará correctamente.