
Deje de esperar a que su horno a vapor se caliente
No hay nada más frustrante que tener una cocina paralizada debido a la espera a que el horno a vapor alcance la temperatura adecuada. Eso interrumpe todo el flujo de trabajo y ralentiza todo el proceso.
Por eso diseñamos nuestros tubos de calefacción de manera diferente. Queríamos eliminar por completo ese retraso. Al concentrarnos en una alta densidad de calor y manteniendo una masa térmica baja, estos tubos pasan de estar helados a alcanzar la temperatura deseada en segundos.
Es rápido. Realmente rápido. Y eso cambia completamente su flujo de trabajo.
El secreto para un calor “instantáneo”
La mayoría de los elementos convencionales son demasiado gruesos. Gastan mucha energía solo en calentarse antes de poder calentar el horno. Es ineficiente.
En cambio, utilizamos materiales de película delgada y aleaciones con alta densidad de calor. Estos elementos transfieren el calor directamente al vapor. Esto permite un aumento rápido de la temperatura, lo que significa menos tiempo de inactividad y una factura de energía menor al final del turno.
Controlando adecuadamente la temperatura
Dado que estos tubos reaccionan tan rápidamente, no se puede simplemente “configurarlos y olvidarlos”. Es necesario utilizar controladores PID para manejarlos correctamente.
El problema es que, debido al aumento abrupto de la temperatura, el controlador debe ser capaz de regular la potencia rápidamente. Si la configuración no es correcta, existe el riesgo de superar la temperatura adecuada, lo que podría dañar los alimentos o activar los interruptores de seguridad. Se trata de una herramienta muy poderosa, por lo que hay que manejarla con precisión.
Reemplazarlos y mantenerlos en funcionamiento
Hemos diseñado estos tubos para que puedan reemplazar fácilmente a los tubos convencionales. Sus dimensiones coinciden con las de los soportes industriales estándar, así que no tendrá que pasar toda la tarde perforando agujeros en el chasis.
Pero hay algo importante: el alto nivel de calor conlleva ciertos riesgos. Estos tubos generan mucho calor. Asegúrese de que sus cables puedan soportar la corriente máxima y que su aislamiento sea adecuado. Además, controle bien el flujo de aire. Si el aire no circula bien, podrían aparecer puntos calientes.
Y como el vapor es, básicamente, un ácido para el metal, utilizamos recubrimientos resistentes a la corrosión. Esto evita que la humedad dañe los tubos. De esta manera, obtiene un calor constante y confiable, sin necesidad de reemplazar los tubos baratos y sin recubrimiento cada pocos meses.